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martes, 14 de abril de 2009

"La Condena a Fujimori"

La condena a 25 años de Alberto Fujimori, no solo es una obra maestra del derecho y de la lógica, una construcción mental de impecable claridad y un encadenamiento irrefutable de hechos, documentos y testimonios, la condena al hombre que confederó los vicios de la republica y las peores flaquezas de la sociedad peruana. Es un momento histórico, pero también y fundamentalmente una manera de recuperar la decencia nacional, somos bastante mejores como país desde el día martes, el fujimorismo gutural quería que siguiéramos siendo en muchos sentidos una tribu sin ley que festejara la infamia y que solo tuviera por norma la conveniencia de su cabecilla.
La sala penal que juzgó y condenó al señor Alberto Fujimori Fujimori nos devuelve al mundo civilizado, podemos ahora decir que a diferencia de Chile hemos aplicado la ley a quien jamás la acató, porque si Pinochet sufrió ciertos aprestos judiciales, infligidos sobre todo gracias al Juez español Baltazar Garzón y al fuero londinense, lo cierto es que murió --sin embargo de larga vida y muchas muertes-- en su cama y que jamás fue condenado, Fujimori en cambio, podrá ahora apelar a las instancias políticas de la siempre intervenida Corte Suprema pero la condena del martes lo marca para siempre y marca un antes y un después en la historia judicial peruana.
La historia judicial en el Perú ha sido una historia de corrupción general y de muy pocas grandezas, la mayor de esas escasas grandezas, la grandeza mayúscula ha ocurrido el martes y gracias a estos jueces con vocación de historia tendremos que mirar de un modo distinto a la judicatura peruana, la corrupción no es inexorable, los jueces paradigmáticos que el martes le han lavado el rostro al Perú demuestran que al final la elección entre el honor y la sordidez será siempre un asunto personal y que las personas dignas mas allá de las presiones y de las turbas amenazantes producirán siempre actos dignos frente a tantos años de canalla abogadil y jueces no solo sin rostro, sino también sin honra la sala Penal presidida por Cesar San Martín e integrada por los Vocales Víctor Prado Saldarriaga y Hugo Príncipe Trujillo nos reconcilia con la esperanza.
Los jefes de estado no son impunes, la democracia también es depuración y limpieza, no es una fatalidad del destino aceptar el crimen ni resignarse ante la inmundicia, si hubo un San Martín importado y amable que juró la independencia en 1821 el martes hubo un San Martín Nacional que nos ha librado de una dominación tan indeseable como la que España impuso en estas tierras, la dominación del deshonor, Fujimori es la interpretación mas cabal y el resumen biográfico mas perfecto del deshonor, no hubo deshonor que le fuera ajeno, ni traición que lo asqueara, ni felonía que le mereciese algún reparo, traicionó a la democracia que juró respetar, a la constitución que debía cumplir, a la esposa que lo catapultó, a los evangelistas a quienes debía la victoria, a los apristas a quienes había amado tanto, a los tontos que lo creyeron populista y cuando la ola de la podredumbre lo salpicó traicionó a los traidores, Montesinos y Hermosa Ríos lo cual es un refinamiento no se si romano o delicadamente oriental.
Y cuando la cobardía lo ensilló por enésima vez, porque la cobardía es madre de todas las crueldades, según Michele de Montano y Alberto Fujimori fue cruel hasta con los cadáveres, cuando la cobardía lo azuzó, perpetró la que seria la traición mas transoceánica de su historia personal, renuncio a la Presidencia desde Tokio --porque temía por mi vida—diría después, se hizo japonés extrayendo la nacionalidad secreta que siempre había negado tener, se vinculó a círculos mafiosos y fascistas de la política del Japón, apareció de pronto en Chile creyendo que en el Perú las mazas enfervorizadas lo estaban esperando, y cuando la policía chilena lo detuvo candidato sin éxito al Parlamento japonés para ver si así se blindaba, esta trayectoria termino el martes, con una condena que nos enaltece como país y esa condena se yergue ahora como un aporte de los jueces peruanos al derecho internacional y a la lucha que Latinoamérica ha librado en contra de la barbarie.
Sendero Luminoso y el MRTA es cierto?, le declararon la guerra al país, pero como lo demostró Antonio Ketin Vidal enfrentarse al salvajismo criminal de sendero y del MRTA no suponía para nada convertirnos en gentuza que celebrara en una playa militar una fiesta borracha tras el asesinato de nueve estudiantes y un profesor, como hicieron los miembros del grupo colina después de matar a los nueve estudiantes y al profesor de La Cantuta.
Fujimori en realidad vivió a sus anchas cuando sendero y el MRTA le permitieron actual como si todo le estuviese permitido, la captura relativamente precoz de Abimael Guzman debida al GEIN y no a los sicarios mandados desde Palacio lo desconcertó, pronto sin embargo encontraría nuevos motivos para continuar su campaña destinada a prolongar la guerra todo lo que fuera posible, un país normalizado no era conveniente, porque podía permitir que la gente mirara el otro lado de la luna, el masivo latrocinio del presupuesto militar, las coimas grandiosas que irían a parar a Suiza y a la banca sucia del caribe, la venta mafiosa de las empresas publicas, la compra de los tractores chinos sobrevaluados e inútiles, y de aviones de guerra que costaban la mitad de lo que se decía que costaban, el uso de los dineros públicos para comprar a los Congresistas tránsfugas y sostener la prensa de estercolero que se dedicaba a denigrar a los enemigos.
En estos días hemos oído y visto al fuijimorismo en todos sus matices expresarse con plena libertad, desde las objeciones de valle Riestra ese tribuno de la Tribuna y ese primer Ministro goloso de la Dictadura, hasta la señora Keiko Fujimori que hasta ahora no nos dice cuando devolverá el dinero sucio que recibió de su padre.
Pasando por –y esto es anecdótico—Don Jaime Bayly ese fujimorista que salio del closet para anunciar que votara por quienes siempre lo asustaron y a los que siempre aduló, Fujimori condenado, las turbas que Rafo recolecta entre lumpen han hecho y seguirán haciendo de las suyas, “La Razón” ha gritado y gritara lo previsto, Martha Chávez, Martha Hildebrandt Luz Salgado, Carmen Lozada, han regurgitado y regurgitaran sus viejos argumentos, valle riestra usará mas que nunca la corbata de luto que lleva casi por si mismo.
Los canales que le deben a la SUNAT, lo que la SUNAT jamás permitiría a otros que le debieran, eso siguen reciclando chicharrones de prensa, pero todo eso será episódico, desde ahora el condenado Fujimori, ya no es la victima de una persecución que sus parásitos jamás pudieron demostrar desde el martes, Fujimori es un reo y el Perú ha amanecido desde el martes distinto, el Perú se diría ha terminado un triste episodio de su vida democrática.Es importante no olvidar sin embargo algo que podría ser fundamental, no solo los Saravá están de duelo, están también de duelo, aunque quisieran aparentar lo contrario, los empresarios que apostaron todo por Fujimori, no solo en “La Razón” el diario que justifica la masacre de Gaza tanto como la matanza de Barrios Altos, están de duelo, también lloran como viudas y viudos repentinos, muchos habitantes de Eisha, muchos veraneantes de Eisha, lloran en la CONFIEP servil, lloran en las oficinas de Dionisio Romero, el hombre que le prestó el avión a Montesinos, lloran en las gerencias de SAGA y de RIPLEY, porque Fujimori no fue solo Barrios Altos y La Cantuta, Fujimori fue también la ejecución total del consenso de Washington y del liberalismo en dosis de caballo, el liberalismo no llegó a America Latina exigido por los pobres como dicen los pobre diablos, el liberalismo llegó a Chile de la mano de Pinochet y a la Argentina llegó de la mano de Rafael Videla, el Perú no podía ser distinto, una política de persecución de los derechos adquiridos por los trabajadores, de supresión de los sindicados, de ajuste para los de abajo, ganancias excepcionales para los de arriba y para las Corporaciones que los de arriba representan muchas veces, esa política solo podía ejecutarse en medio del estado de excepción, la constitución suspendida y la democracia quebrada, la condena a Fujimori tiene --por eso—connotaciones políticas, pero no son las connotaciones políticas que el fujimorismo pretenderá esgrimir a lo largo de estas próximas semanas como ya lo ha hecho a lo largo de estos últimos días, el sustrato político en todo esto es que la condena del día martes no solo alcanza al autor mediato de crímenes abominables y al cómplice encumbrado de asesinos sobrios, sino al operador de una política que hoy con la crisis mundial desatada se muestra no solo como injusta sino también como insostenible en largo plazo, la derecha llora por Fujimori, ¿quien dijo que los cocodrilos no lloraban de verdad?.
*César Hildebrandt "El Perro del Hortealano"

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Perú: Sembrando primero, por César Hildebrandt



La señora Pilar Nores de García debería rendirle al país algunas cuentas. No es que dudemos a priori. Es que, tratándose de alguien tan próximo al doctor García, todo un César republicano, está no sólo el asunto de las esencias sino el de las apariencias.
En octubre de este año, la señora Pilar Nores de García nombró como máxima ejecutiva de su ONG Instituto Trabajo y Familia a la señora María del Carmen Baertl Jourde, hermana de un altísimo ejecutivo y accionista de la empresa minera Milpo –el señor José Ernesto Baertl Jourde–. Y como nos lo recordó Edmundo Cruz en una nota sobre el tema, resulta que Milpo es una de las mineras que más odia a las ONG vinculadas a la defensa del medio ambiente porque es una de las minas que más contamina y más impunidad reclama para hacerlo. Concretamente, Milpo odia a la ONG Labor, que ha perseguido sus tropelías tóxicas, que recibe dinero del extranjero para financiar sus valiosos estudios y que hoy está en la lista negra de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI) gracias a la nueva ley pro gran minería dictada por el doctor García.
Bien, lo primero que tenemos que saber, por boca de la señora Nores de García –o si ella no quiere, por su vocera, la señorita Baertl– es cuánto dinero ha sido donado por Milpo para el programa Sembrando, que monopoliza la ONG de la señora Nores de García Instituto Trabajo y Familia. No vaya a ser que Milpo ponga en Sembrando más plata que la que habría decidido poner en el sombrero del doctor García, el presidente mendigo en relación a esa minería que hoy gana como jamás pensó y como no habrá de ganar, posiblemente, en el futuro.
Eso en primer lugar, modestamente.
En segundo lugar, que la señora Nores de García nos diga cuántos servicios del Estado está recibiendo su ONG. Se ha dicho que Sembrando, la tarea palaciega de su ONG, no recibe dinero del Estado en contante y sonante. Pero los servicios, señora de García, también son costos que pagan los que pagamos impuestos: helicópteros para la prensa a su servicio, instalaciones computacionales, asesorías externas, gastos generales que antes pagaba Milpo –quise decir, usted– y que ahora paga Sembrando, materiales de oficina, apoyo logístico, choferes, Agencia Andina, impresiones, etc.
Es importante saber cuánto recibe usted del Estado en especies y servicios para saber cuánto le está costando al contribuyente su muy honorable filantropía altoandina, señora de García.
Es importante saber cuánto dinero exactamente recibieron las cuentas corrientes –cuyos códigos ahorraré al lector– de los bancos Crédito, Financiero, Interbank, Scotiabank y Banco de la Nación. Y digo exactamente porque no es un asunto de gritar cifras en una teletón sino de presentar toda la documentación en regla ante la siempre severa APCI. Me imagino que esos papeles ya estarán presentados.
También es importante saber cuánto dinero recibió –con precisión– la cuenta que el Scotiabank puso a nombre del Instituto Trabajo y Familia para las donaciones en efectivo provenientes del extranjero. Esa cuenta es la número 009-170-000002808742-27, swift BSUDPEPL y ha sido nutrida –nos dicen que muy bien nutrida– gracias al altruismo de la diáspora peruana y de algunas casas matrices de empresas que operan en el Perú. Y todo ello como producto de la campaña que la cancillería puso en acción para animar al mundo a que colaborara con Sembrando y, por ende, con su ONG propia, señora Nores de García.
En efecto –y para citar sólo un ejemplo–, el Consulado General del Perú en Los Ángeles lanzó hace algún tiempo un entusiasta comunicado que empezaba así:
“Como es de conocimiento público, el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, así como las Embajadas, Consulados y Representaciones Permanentes en el exterior, vienen apoyando el programa “Sembrando” con el decidido apoyo de las comunidades peruanas en el exterior, que será desarrollado por la ONG Instituto Trabajo y Familia, auspiciado por la Primera Dama de la Nación, señora Pilar Nores de García… Teniendo en cuenta la importancia del programa Sembrando… la ONG Peruvian American Foundation ha ofrecido su colaboración con la apertura de la Cuenta Nº 0626241375, del Bank of America, denominada Peruvian American Foundation-Programa Sembrando…”
Esta cuenta debía haber estado abierta sólo hasta el 20 de octubre del 2006 pero nuestras fuentes nos afirman que continúa “aperturada”, recibiendo los tiernos dólares, los compasivos euros y las pías libras esterlinas que la emoción social puede hacer saltar de las carteras.
En todo caso, corresponde a la señora Nores de García contarle al país cómo es que la APCI ha supervisado –o está supervisando– sus cuentas, las donaciones domésticas, sus ingresos foráneos y los servicios que recibe del Estado que jefatura su señor marido.
Ya no vamos a entrar en minucias y preguntarle, por ejemplo, cuánto se recaudó en el fastuoso desfile de modas que organizó Carmen Amelia Ampuero en apoyo a Sembrando, evento que salió en todos los cuchés del reino y que tuvo como auspiciador, cómo no, a Scotiabank, el banco que compró –con aval y todo– el Wiese de Susana de la Puente. Esas son pequeñeces que ni a la APCI le preocuparán.
P.D. Continúo agradeciendo. Esta vez a Raúl Wiener, Denis Merino, Álvaro Campaña, Violeta Carnero de Valcárcel, Federico García, Alan Fairlie, Alan Rivera. Solicito disculpas por las omisiones, siempre involuntarias. Debo pedirlas también por un error infiltrado en mi columna de ayer: donde decía –en alusión a Canal 2– “porque la empresa podría cobrar” debió decir “porque la empresa podría quebrar”. Sólo así se entiende la maniobra de Ivcher: hacer que dos de sus trabajadores “convenzan” a un juez de que si la SUNAT le cobra a Canal 2, éste puede quebrar y ellos quedarse sin indemnizaciones futuras.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

“Querida hermanita”- César Hildebrandt


La doctora Martha Hildebrandt Pérez Treviño –es decir una de las hijas con que mi prolífico y algo distraído padre aderezó el mundo– se ha sentido ofendida por lo que escribí de ella en este diario acogedor que me aguanta y que encima me paga.No veo por qué ofenderse, hermanita, cuasi hermana, sacha hermana, semi frattella, half sister.
Sólo dije lo que de ti piensa todo el mundo: que eres una oportunista de siete suelas, una rabona que va mudando de paisaje pero no de oficio a medida que las tropas avanzan y cambian los generales pero no tu arrastradera.
Y que, además, eres la única parlamentaria virgen en cuanto a proyectos de ley presentados –has tenido el morro de no presentar ninguno– y una de las más recalcitrantes cobradoras del bono de escolaridad cuando lo cierto es que tu única hija limita ya con la menopausia.
Fuiste la amante reseca del general Velasco mientras te dio trabajo. Cuando fue derrocado te olvidaste de él y merodeaste por la casa de Morales Bermúdez, que tenía órdenes de no darte bola.
Durante el segundo belaundismo te recluiste en casa a ver telenovelas y a botar sirvientas. Fue en esa época que le dijiste a tu hija que la solución para el Perú era “la bomba cholónica, el equivalente nacional de la bomba neutrónica”.
Matibel, tu única hija felizmente, lo contaba muy divertida, así como contaba lo maravillosa madre que fuiste al enterarte de que ella estaba en cinta la mismísima noche en que dio a luz a Nadiana allá en París.
–Mi madre dice que habría que poner a un millón de indios en el zanjón y lanzar una bomba atómica. Sería la bomba cholónica –contaba Matibel doblándose de la risa.
No se doblaba de la risa sino que se le abrían los ojos cuando contaba lo afortunada que eras teniendo una cuenta off shore en un paraíso fiscal para no pagar impuestos en el Perú.
Y se le abrían más los ojos cuando contaba cómo el banco tonto que recibía tu guardado (jerga vieja) se equivocó un día y te abonó electrónicamente cincuenta mil dólares, jugoso error que tú no comunicaste a tu sectorista tropical y que terminó engrosando tu patrimonio. Porque hasta cajoneadora has sido, hermanita. ¡Y luego dices que a ti nadie puede hablarte de faltas éticas!
Lo que hiciste, en esa oportunidad, fue robar, dear almost sister. Y le acabas de robar ya no a un banco caribeño sino al Estado cobrando tus 16 mil soles de gastos de instalación cuando hace rato que estás instalada en la casa de 28 de Julio y en el reino de la conchudez insolente.
Esa platita de los 50 mil dólares te llegó porque así eres de suertuda, además. Bueno, para algunas cosas. Tienes la suerte, por ejemplo, de que la gente te tema por tu boquita de paltera arequipeña con prurito en el poto.
Y tienes la suerte de que los periodistas te tengan terror porque ellos hablan mal y tú bien. Porque ellos son cholos y tú blanca. Porque ellos no gritan y tú sí. Porque a ellos les asusta tu facha de ekeka de mala leche y peor uva, en suma.
Bueno, aquí hay un periodista que, más allá de las sangres en curso o derramadas, jamás te tuvo miedo. Y por eso te puedo responder como lo que –más allá de las buenas formas hasta ahora guardadas por mí– eres de modo militante e inocultable: una lingüista formidable y una persona despreciable, una filóloga eminente y una sobreviviente rastrera, una intelectual sanmarquina y una lombriz de la moral pública. Alguien tenía que decírtelo en este país de periodistas que gallinean en el corral.
Llamaste Simón Bolívar a Alan García cuando coqueteabas con el aprismo a ver si algo te ligaba. Y a Fujimori no necesitaste llamarlo Yamamoto –que se lo merecía por traidor intrínseco y gemelo de tu alma– para trepar su higuera y salir por el techo como una buganvilia maquillada al estilo noche con turistas en el Moulin Rouge.
En el muladar de Fujimori fuiste, querida Martha, barchilona con tu bacín atento, dadora de coartadas, escurridora de mocos, limpiadora de plastas, inspectora de cagarrutas perpetradas por el cholo Siura (aj), sirvienta con cama adentro para lo que mande, justificadora de los asesinatos de La Cantuta, rentada defensora de lo más zafio de la basura con galones que te pensionaba, cobardemente altiva desde el poder, calladita a la hora de perderlo aquella tarde en que te quitaron el cetro del Congreso y tú perdiste el celular que te dio el Chino (no fuera a llamar ahora que no servía para nada).
Si el apellido Hildebrandt –los apellidos los adquiere uno sin proponérselo, son etiquetas banales– vale algo, no es por ti, Marthita querida. Valdrá algo por tu hermana Esther, ser humano delicado y feliz, o sea el envés de tus reveses de bailarina andrófoba.
O valdrá algo por algunos de tus parientes, que de ti nada tienen y que deben haber sentido vergüenza –supongo yo– por lo que has hecho en estos años para conservar el chofer y las regalías, que eso es lo único que te importa.
O valdrá por mi hermana Ana María, cuya tenaz decencia va a contramarcha de tu indecoro intelectual. O, más tarde quizás, por mi hijo, un Hildebrandt Chávez buenmozo y mestizo, de esos que a ti te asquean porque te crees aria y discípula mental de Gobineau.
O por algún otro vástago que por allí saque la cara por este apellido que vino ileso de Hannover y que tú insistes en escupir diciendo que la seguridad social es para los que tengan que padecerla y que no aceptarás que te quiten el seguro privado que deberías pagar con tu sueldo.
¿Qué te has creído? ¿Es el Perú tu chacra de Paramonga, el establo que te trae recuerdos, la acequia con pichi que te parecía idílica? ¿Hasta dónde va a llegar tu talento para hacer el ridículo? ¿Tiene límites la procacidad?
Hace meses fuiste a mi programa y antes de sentarte me agradeciste por haber contratado a tu hija Matibel como productora. Siento que, al poco tiempo, tuviera Matibel que irse por una orden mía: la inteligencia, como sabrás, no se hereda inexorablemente.
En todo caso, yo ya no puedo volver a contratarla, lo siento mucho. No estoy en la tele porque la tele me echó y yo eché a la tele de mi vida.
Como te echó a ti de la suya el pobre señor Altuve, tan fino y embajador él, tan venezolano y caballero él, soportando tus berrinches de maldita a bordo y tus groserías de contralto de cocina mientras lanzabas completa la vajilla y todo lo punzocortante que encontraras a tu paso, que eso era para ti el orgasmo supremo del carácter.
Se salvó el señor Altuve. Vivió feliz lejos de ese hígado que a veces pensaba en que te habías convertido, hermanita. Por esa huida fue que necesitaste de la política. El pobre señor Altuve ya no estaba para bancarte las demasías.Altuve debe haber muerto feliz.
Tan feliz como vivo plenamente yo, hermanita, al lado de una maravillosa mujer espléndidamente joven que suma a su inteligencia su integridad, a su talento su generosidad, a su belleza su capacidad de ser siempre coherente con sus ideas progresistas.
O sea todo lo opuesto a ti, hermanita Brujilda, escoba casi póstuma de todas las malías, Hermelinda linda, hada madrina y consejera de Dennis Falvy, marida de Lord Vader, hermanita querida, histórico mojón de la frontera con Tiwinza. http://aldiaconhildebrandt.blogspot.com/